Negador de vacuna genera cada vez más aislados en Córdoba por la variante Delta

Desde hace tiempo el mundo en general y nuestro país en particular lucha contra una pandemia que requiere del esfuerzo de todos para salir adelante, para mejorar la situación sanitaria y mantener abierta la actividad económica y social, pero fundamentalmente para avanzar con el plan de vacunación y que muera cada vez menos gente. Aun así, hay personas que niegan y confunden una cuestión sanitaria con algo político, perjudicando al resto de la sociedad y, en muchos casos ocupando una cama o requiriendo una atención que claramente no merecen.

El inicio de la columna puede parecer muy duro y sin dudas generará controversia, lo cierto es que desde hace un año y medio algunos medios intentamos aportar nuestro granito de arena transmitiendo información respecto a los cuidados, al avance del plan de vacunación, los lugares de hisopados, a cómo cuidarnos y qué medidas adoptar, en tanto, hay un grupo de medios y un sector de la sociedad, con intereses particulares o políticos, empeñado en aperturas cuando la situación no es adecuada, en promover acciones como no vacunarse o no utilizar barbijo, en criticar los momentos donde las restricciones son más duras aún viendo las cientos de muertes que se producen.

En los últimos días se conoció un caso que marca un claro ejemplo de esto, un ciudadano ingresó al país desde Perú contagiado con la variante Delta, no cumplió el aislamiento y se fue a ver a sus familiares, ahora cerraron 5 colegios y son casi 1.000 los aislados y tanto él como su pareja están internados con neumonía bilateral.

Hugo Pizzi, médico infectólogo asesor del gobierno de Córdoba y de la Nación, se refirió a lo que ocurrió con este ciudadano que reside en Córdoba capital, «vino de Perú, firmó una declaración jurada (afirmando) que iba a cumplir el aislamiento y el primer día que llegó fue a visitar a toda su familia», sostuvo, calificando a la persona, además, como «un negador de la vacuna».

Asimismo, el profesional contó que las autoridades decidieron no informar la identidad del hombre ya que «la población en general se lo quiere comer, la gente está muy enojada, y no es para menos», ya que como consecuencia de sus contactos estrechos y el trazado epidemiológico además de las casi mil personas aisladas, cinco colegios tuvieron que discontinuar las clases presenciales.

Además del paciente cero hay otros cuatro imputados por la Justicia, acusados de no respetar los protocolos «cuando se les dijo que estaban contaminados y hubo dos de ellos que abrieron sus negocios y estuvieron atendiendo todo el día, el daño que han hecho es espantoso», apuntó el especialista.

Ahora bien, y una vez contada la historia, ¿merecen estas personas ser atendidas por el sistema de salud?, ¿es justo que reciban una vacuna contra la COVID-19?, ¿alcanza con una multa económica?, claro está que los gobiernos no pueden controlar a 45 millones de personas, pero lo más triste es que como sociedad, con actitudes tan egoístas, seguimos retrocediendo.