A pesar de los esfuerzos por mostrar números positivos, tanto económicos como laborales o sociales, la realidad de Argentina no se puede ocultar. Informes globales demuestran el fracaso de un modelo que solo se sostiene en base a endeudamiento y ajuste.
El análisis económico que mide la apreciación o devaluación de las monedas latinoamericanas, demostró que mientras el peso colombiano fue la que más se fortaleció durante el 2025 (siempre respecto a su valor en dólares), el peso argentino fue la que más perdió (con una depreciación del 28.9%).
Las monedas en Latinoamérica habían comenzado el 2025 con una fuerte devaluación a partir de las mediadas adoptadas por Estados Unidos. Sin embargo, con el correr de los meses, la mayoría corrigió ese movimiento inicial y cerró el año con una revaluación. La única do moneda de relevancia en la región que mostró la tendencia contraria fue el peso argentino.
Así, mientras las monedas de México, Colombia, Chile, entre otros países, crecieron y se fortalecieron, en nuestro país ocurre todo lo contrario. El peso argentino partió en $1.032,50 y acabó el primer semestre en $1.221: una variación mayor al 18%. Pero desde entonces, y a raíz sobre todo de la presión electoral, el peso argentino continuó devaluándose, cerrando el año en $1.430. Al 12 de enero 2026, el valor del dólar en Argentina era de $1.490. La depreciación durante el periodo fue de 44%.












