A través de sus redes sociales, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, sostuvo que el frío sería una buena oportunidad para conectar con la policía, «bajale un té», sugirió.
«Quizás este frío también sea una buena oportunidad para conectar positivamente con el policía de la esquina. Bajale un té, es una buena manera de volver a vincularse, de compartir y de cuidar a quienes nos cuidan todos los días», expresó a través de twitter Patricia Bullrich, a quien habría que «sugerirle» que hable con el presidente de la Nación para que conecte con la gente que se muere de frío en todo el país.
Otro funcionario de este Gobierno que también tuvo una desafortunada opinión sobre las acciones desarrolladas por otros sectores para colaborar con las más de 7200 personas en situación de calle, solo en Capital Federal, fue el diputado Fernando Iglesias, quien dijo que este tipo de iniciativas son «operetas kirchneristas», lo que deja en claro el pensamiento de un legislador que debería, de acuerdo a sus funciones, pensar en todos los argentinos y ampliar un poco su imaginación más allá de la cuestión política, el que la gente esté en la calle, con hambre y frío, no debería pasar por un partido político sino por la necesidad de cumplir con la función de funcionario público de realizar algo tan simple y placentero como ayudar a la gente, y mucho más si la gente lo necesita.
Lo cierto es que en Argentina la clase política está cada vez más desvalorizada, donde solo hay lucha de intereses personales, donde se busca más el error ajeno que la propuesta propia, donde se cambia ideología por cargo, donde es más importante estar en un canal de televisión que al lado de las personas, donde ya no se escucha, ni mucho menos se estudia, parece que un buen discurso, o contarle a la gente lo que quiere escuchar -aunque luego no se cumpla en nada- da los resultados que quieren las grandes corporaciones que manejan la economía y el poder no solo en el país sino en el mundo.












