Las políticas nacionales impulsaron fuertemente la precaridad laboral. A pedir de los grandes empresarios, mes a mes se pierden puestos de trabajo registrado, se incrementan los monotributistas y crece el empleo informal.
A pesar que el Gobierno Nacional -a través del INDEC- sostenga que la desocupación es de solo 7,8% en el primer trimestre de 2026, la realidad golpea de lleno contra las estadísticas, exponiendo una notoria pérdida del poder adquisitivo y empeorando la calidad de vida de las familias.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indica que las cifras netas de empleo no están mostrando un escenario de dinamismo laboral sino más bien lo contrario, «contracción del sector formal y un incremento del emprendedurismo de supervivencia”.
El empleo en el sector formal viene evidenciando una caída continua. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la economía argentina sufrió la pérdida de 216.321 puestos de trabajo privados registrados, lo que representa una merma del 3,4%.
La informalidad avanza, a pedir de empresarios y en contra de trabajadores y trabajadoras, que deben aceptar condiciones y perder derechos básicos como aportes jubilatorios, vacaciones pagas, indemnización por despido o cobertura de salud.












