El Municipio concretó una nueva presentación de la Orquesta Sinfónica de General Pico con el espectáculo “Cerati Sinfónico”. El homenaje tuvo lugar en el emblemático Viejo Galpón y contó con la presencia de la intendenta Fernanda Alonso.
Frente a un auditorio repleto y para dar inicio al evento, la orquesta interpretó Danza Húngara N°5 de Johannes Brahms, una pieza conocida por su energía, sus drásticos contrastes rítmicos y cambios bruscos de velocidad.
Seguidamente, destacadas bandas piquenses como Quimerika, Efecto Nhossi y Body and Soul junto a la cantante Romina Pechín, realizaron en formato sinfónico un recorrido por las canciones que más identifican al artista.
También hubo un momento de reconocimiento para dos piquenses, Juan Venturucci y Roberto Palmer, quienes dejaron una huella profunda en la cultura local.
Una ovación de pie por parte del público fue el cierre para una jornada musical donde la potencia acústica de la Orquesta Sinfónica consolidó una propuesta artística de alto nivel, que reinterpretó grandes melodías desde nuevas sonoridades y que conmovió a las y los asistentes desde los primeros compases.
Música compartida
El director de Gestión Cultural, Matías Rach, se refirió a ello: “Vivimos una noche de encuentro entre la música sinfónica, el rock y otros lenguajes que forman parte de la identidad cultural de la ciudad”.
“La verdad es que la convocatoria comenzó a mostrar su dimensión mucho antes del concierto. Las localidades se agotaron dos semanas antes de la fecha y el dato no es menor para una formación que viene construyendo su lugar”, precisó.
En ese sentido, el funcionario agregó: “La Orquesta no solo ofrece conciertos, sino que genera un espacio para que músicos y artistas puedan formarse, desarrollar sus proyectos y compartir escenario en su propia localidad. Es por eso que lo ocurrido anoche también habla de una comunidad que reconoce y acompaña ese proceso”.
Del mismo modo, el maestro Gustavo Fontana manifestó: «El concierto propuso cruzar mundos que a menudo se presentan como opuestos, la música académica y la popular. Creemos que estas divisiones son solo etiquetas de la industria, la música es una sola y los puentes entre sus distintos lenguajes son naturales”.
“Una orquesta pública es un mensaje político fundamental de personas poniéndose de acuerdo. No es un artículo de lujo ni un privilegio reservado, sino una herramienta que garantiza el acceso democrático a los bienes culturales”, prosiguió.
A modo de cierre agradeció a las autoridades de General Pico por hacer posible esto en El Viejo Galpón. «Los músicos pasamos, pero la orquesta debe quedar como parte del acervo de la comunidad para permitirnos visitar tradiciones, habitar el presente e imaginar un futuro propio fuera de lo que imponen los algoritmos”, dijo.












