Tras igualar 1 a 1 en tiempo regular, Inglaterra, a través de un penal que no fue y con la complicidad de VAR venció 2 a 1 a Dinamarca y ahora jugará la final de la Eurocopa con Italia.
Sin dudas los locales fueron más que su rival y tal vez merecieron ganar el partido; lo cierto es que no podían quebrar la resistencia de un dignísimo equipo Danés y, como la historia marca, una vez más fueron beneficiado con el arbitraje.
Damsgaard puso en ventaja a Dinamarca pero Kjaer -en contra- dejó la primera mitad igualada. En el segundo tiempo Inglaterra fue mucho más que su rival, que se cerró atrás y aguantó el marcador hasta el alargue, donde al minuto 103 los encargados del VAR, y el propio árbitro, se comieron un penal que no fue, Kane pateó y Schmeichel atajó, pero el rebote volvió al delantero que de rebote pudo quebrar la resistencia.















