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Acto conmemorativo por Día de los Heroicos Tripulantes ARA General Belgrano

La Municipalidad de General Pico y la Asociación Veteranos de Guerra de Malvinas “Alberto Amesgaray” desarrollaron esta tarde el acto conmemorativo por el Día de los Heroicos Tripulantes, al cumplirse 43 años del hundimiento del Crucero ARA General Belgrano.

Participaron de la ceremonia la intendenta, Fernanda Alonso, la vicegobernadora, Alicia Mayoral, integrantes de la Asociación “Alberto Amesgaray”, familiares del recordado “Vasco” Amesgarary y de nuestros veteranos de Guerra, concejales, autoridades provinciales, municipales, militares, policiales y de seguridad, representantes de instituciones intermedias, vecinos y vecinas.

En homenaje a los heroicos tripulantes, dando comienzo se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, seguidamente hizo uso de la palabra, Jorge Lucero, en nombre de la Asociación de Veteranos de Guerra.

Prosiguiendo se colocaron ofrendas florales al pie del Monumento y se realizó un minuto de silencio. Para finalizar, y con profundo sentir, se entonó la Marcha de Malvinas.

Jorge Lucero: “Soy sobreviviente de aquel hundimiento”

Al dirigirse a los presentes, Jorge Lucero sostuvo que este acto no es solo para recordar uno de los capítulos más triste de nuestra historia nacional sino para reafirmar un compromiso, “hace 43 años, en las aguas frías del Atlántico, 323 compañeros dieron su vida, y entre ellos cuatro pampeanos que hoy nombramos con respeto y gratitud: Alberto Amesgaray, Daniel Lagos, Hugo Gatica y Jorge Pardou, sus nombres no son solo parte de una lista, son historias de vida, sueños, afectos y una fuerza que sigue viva en nosotros”.

“Soy sobreviviente de aquel hundimiento y cada día llevo conmigo el recuerdo de los compañeros que quedaron en el mar, llevo en mi corazón a mi amigo, cuyo nombre es hoy el estandarte de nuestra Asociación, porque su legado, como el de tantos otros, es nuestra responsabilidad mantener vivo”, continuó el veterano de Guerra.

Lucero explicó que la gesta de Malvinas, a modo personal, no solo es una historia de guerra sino también una historia de amor, “amor por quienes estuvieron a nuestro lado en el Crucero General Belgrano, amor por los que quedaron en el mar y nos acompañan en el corazón, amor por los que sobrevivimos y hemos encontrado en la memoria un propósito, amor por nuestra Patria, pero sobre todo amor por la humanidad, por el aprendizaje y por la unidad; ese mismo amor nos mueve en la Asociación de Vetarnos de Guerra de Malvinas “Alberto Amesgaray” donde cada día compartimos nuestra historia con quienes nos visitan, año tras año cientos de niños y jóvenes cruzan las puertas de nuestro Museo, escuchan, preguntan, sienten, y nosotros, a su vez, también vamos a sus escuelas, llevamos nuestro testimonio con la esperanza de que, algún día, sean ellos quienes continúen con esta misión”.

En un mensaje a las familias que aún llevan el peso de estas pérdidas en sus corazones les dijo: “su dolor es nuestro dolor, y memoria es nuestro compromiso”.

Jorge Lucero destacó el permanente acompañamiento en todo momento, “para transformar el dolor en memoria viva, sin ese apoyo, sin ese amor incondicional, quizá el peso de la historia nos habría derrumbado. Cada vez que entro en la sede de nuestra Asociación siento que estoy visitando la casa de mi hermano, porque allí vive la memoria de Alberto Amesagaray, El Vasquito, mi amigo, mi compañero, cuya historia sigue guiando nuestros pasos. Y cuando piso esta Plaza de los Caídos, donde están grabados los nombres de los 632 héroes de Malvinas, siento la misma emoción, es un espacio sagrado, un lugar donde el tiempo se detiene y el recuerdo cobra vida. Allí no hay solo nombres grabados en piedra, hay vidas que dejaron una huella imborrable en nuestra historia, por eso, recordar no es solo mirar el pasado, es sembrar futuro, es inspirar a los que vienen después, para que comprendan que Malvinas no es solo una cuestión de fechas o batallas, es una enseñanza sobre identidad, sobre unidad, sobre lo que significa defender algo más grande que uno mismo”.

Una vez más reafirmó que el reclamo de soberanía sobre “nuestras Islas” no puede diluirse en acuerdos que no contemplen la discusión real de la legítima demanda, “no basta con gestos diplomáticos si el Reino Unido no está dispuesto a sentarse a dialogar sobre la soberanía. La memoria de nuestros compañeros exige dignidad en cada paso que damos, exige firmeza y compromiso, porque Malvinas no es una causa del pasado, es una lucha que sigue presente. En este mundo voraz, poco contemplativo y lleno de incertidumbres, también debemos permanecer alertas ante el avance de los países poderosos que buscan saquear nuestros recursos naturales, la soberanía no es solo una cuestión territorial, es también proteger nuestros mares, nuestras tierras, nuestra riqueza. La defensa de los nuestro debe ser un compromiso constante, porque la historia nos ha enseñado a que cuando bajamos la guardia el riesgo es grande”.

Finalmente, y dirigiéndose a los jóvenes que escuchan estas palabras, les dijo: “la memoria es de ustedes tanto como nuestra, la historia vive mientas alguien la cuente, mientras alguien le dé sentido y la transforme en acción. Nuestro trabajo no termina aquí, nuestro sueño es que ustedes tomen esta posta, que sigan aprendiendo, recordando, compartiendo. El amor que nos une hoy no pertenece solo al pasado, sino al presente y al futuro, que siga creciendo, fortaleciéndose, encontrando nuevas voces que lo mantengan vivo, gracias por estar aquí, por escuchar, por sentir, porque mientras haya corazones dispuestos a recordar, nuestros compañeros nunca se habrán ido”.