El presidente de la Nación, Javier Milei, brindó anoche un mensaje (grabado) por cadena nacional. En un intento desesperado por justificar los vetos con leyes que brindan alivio a los sectores más vulnerables, brindó datos que no se condicen con la realidad y repitió incoherencias que solo dejan preocupación en la sociedad.
Por Federico Gómez
Una vez más el presidente no comprende que Argentina es un país donde la división de Poderes forman parte de esta democracia tan vapuleada, queriendo actual como un libre pensador, con la posibilidad de hacer lo que considere necesario sin sufrir consecuencias, cruzó a los legisladores por no acompañar sus ajustes a Universidades, Salud Pública, Jubilados, Provincias, entre muchos sectores.
Anticipando que enviará al Congreso dos iniciativas para blindar el gasto público y penalizar iniciativas que incurran en déficit fiscal, las primeras mentiras no tardaron en llegar, ya que volvió a repetir que sus políticas sacaron a 12 millones de personas de la pobreza, claro está, solo producto de los propios números que maneja el Estado Nacional y muy lejos de la realidad que, a diario, vive el pueblo argentino; o que los salarios en Argentina le ganan a la inflación.
Javier Milei ha repetido hasta el hartazgo que ya no hay emisión monetaria, pero presentó un proyecto para que el Tesoro Nacional no pueda financiarse con emisión monetaria, obviamente no se trata solo de una contradicción sino de otra de las mentiras del Gobierno.
Una de las frases, e imágenes, más contundentes fue: «No vamos a volver al pasado y al sendero de la decadencia», teniendo como laderos a Patricia Bullrich y a Luis «Toto» Caputo, referentes no solo del enorme endeudamiento nacional o expertiz en la «timba financiera» sino también por sus recortes a jubilados, a la salud o sus políticas represivas.
Lo cierto es que el presidente pretende seguir con el tan mentado «ajuste», con la motosierra, producto de quitarle a quien menos tiene para dar beneficios al sector acomodado del país que siempre ganó. Una vez más al ajuste lo hará el ciudadano común y no «la verdadera casta».
Aportarán a ese déficit fiscal 0 los recursos que dejaron de llegar a las provincias, que corresponden por Ley porque, vale aclarar, Nación es solo un mero administrador (recaudador) de lo que produce el interior; o las viviendas tan necesarias para millones de familias, o las rutas cada vez más intransitables y que se cobran vidas cada día, o la educación pública, o la salud pública, o el INTA, el INTI, o el CONICET, y así podemos seguir enumerando.
En un país con división de Poderes, que muchas veces dejan mucho que desear, la sociedad llegó a un límite, al hartazgo, las urnas así lo reflejaron en las últimas elecciones donde vota solo la mitad del Padrón, la falta de representatividad es enorme y eso es lo que pretende instalar este nuevo modelo que solo se basa en el odio pero que carece de proyectos, pero no hay que perder de vista que toda acción tiene consecuencia, y que en algún momento quienes generaron este tipo de políticas (recorte a discapacidad, al Garrahan, endeudamiento con el FMI, etc), y sus cómplices (periodistas, políticos, grupos económicos), en contra del bienestar de la gente tendrán, como responsables, que pagar las consecuencias.













