La situación industrial en Argentina se agrava producto de políticas que quitan competitividad a las empresas. La firma redujo un 30% de su personal en Quilmes, con el argumento de «reestructuración empresarial».
La medida generó un paro total de actividades dentro de la planta y la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense, que dictó la conciliación obligatoria, ordenando la reincorporación provisoria del personal afectado.
Según trascendió, los telegramas de despido fueron enviados el lunes 3 de noviembre, invocando el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo, que regula las desvinculaciones con indemnización. Sealed Air cuenta con unos 200 operarios y 100 empleados administrativos en su planta de Quilmes, por lo que el recorte representaba casi el 30% de su plantel total.
Desde Sealed Air sostuvieron que la reestructuración «responde a un proceso global de optimización de recursos«, que implicaría una reducción del 40% del personal.
La compañía, dedicada a la fabricación de envases Cryovac y embalajes protectores, forma parte de un grupo multinacional con sede en Charlotte, Carolina del Norte (Estados Unidos). A nivel global, Sealed Air registró ingresos por 1.350 millones de dólares durante el tercer trimestre del año.
Los empleados señalan que las jornadas laborales de 12 horas y los altos niveles de producción se mantienen desde hace años, lo que pone en duda la justificación productiva del ajuste.
Este conflicto se suma al derrumbe industrial en el conurbano bonaerense, donde en la segunda mitad de 2025 multinacionales como Magnera (casi 200 despidos en Pilar), ILVA (300), Kimberly-Clark (220) y Kenvue representan solo un puñado de los casos que han dejado sin empleo a miles de trabajadores en la región.
Fuente: Mundo Gremial

