Los representantes del Gobierno Nacional en el Congreso calcularon mal, no le dan los días para aprobar la Reforma Laboral antes del inicio de las Sesiones Ordinarias.
Tras el pedido de Sesiones Extraordinarias para avanzar en el tratamiento de la Reforma Laboral, tanto presidencia como sus legisladores nacionales sacaron mal la cuenta e intentarán postergar el inicio de Sesiones Ordinarias, que se hace cada año el 1 de marzo.
El Decreto en el que el presidente Javier Milei indicó el periodo de Extraordinarias va del 2 al 27 de febrero, pero los plazos para el tratamiento y sus posteriores administrativos no cierran por ningún lado, por lo que se evalúan diversas posibilidades para cubrir un nuevo papelón que demuestra no solo incapacidad sino, fundamentalmente, una enorme improvisación.
Claro está que el tema en debate no es menor, está en juego el futuro y los derechos de millones de trabajadores y trabajadoras, que se intenta tratar y aprobar de manera rápida y sin muchas voces de los propios protagonistas.
El Reglamento de la Cámara es preciso, y está aprobado desde hace muchos años por lo que no debería ser una novedad, establece que no se puede sacar dictamen con 10 días (o menos) antes de que finalicen las sesiones, por lo que de aprobarse el 18 de febrero, como pretendía en principio el Gobierno Nacional, se estaría incumpliendo el mismo.












