Las políticas nacionales avanzan con la destrucción de empresas y, con ello, la pérdida de puestos de trabajo. Crece el trabajo informal y llegar a fin de mes es una tarea cada vez más complicada para las familias.
El cierre de Fate, despidos en el Frigorífico Pico, en Carrefour, y la advertencia de imposibilidad de seguir funcionando por el derrumbe de las ventas de firmas muy grandes como Dass, Tres Arroyos, Acindar, Lácteos Verónica, Cervecería Quilmes o La Anónima ponen en jaque a miles de trabajadores.
La apertura indiscriminada de las exportaciones, los altos costos de producción y la liberación de tarifas de servicios generan un combo explosivo para las empresas que, en su enorme mayoría, comienzan a cerrar sus puertas.
El costo de vida en Argentina es de los más altos del mundo, con salarios que quedaron muy por detrás de esos aumentos y una falta de inversión en infraestructura que será muy difícil de recuperar. Nación apunta a la liberación del mercado y primarizar la economía, opción que beneficia solo a un pequeño sector de la sociedad.













