En el marco del Día Internacional de la Mujer, la historia de Micaela Mosiejchuk marcó un inicio en la Provincia: es la primera mujer brigadista operativa del sistema de incendios forestales de La Pampa y la segunda en integrar formalmente el cuerpo de brigadistas de Defensa Civil.
Ingresó a la Dirección General de Defensa Civil en noviembre del año pasado y ya participó de su primera temporada de incendios, además de intervenir recientemente en el operativo desplegado durante el fuerte temporal que afectó a Santa Rosa el pasado 18 de febrero.
Actualmente se encuentra de guardia en la Base Operativa Transitoria de Cuchillo Co, desde donde integra las tareas de prevención y respuesta ante emergencias. Para Mosiejchuk, formar parte de este equipo representa un logro profundamente personal y también simbólico.
“Para mí esto es un orgullo enorme. Ser la primera mujer brigadista operativa de incendios forestales en la provincia donde nací y crecí significa muchísimo, tanto a nivel personal como por todo lo que representa”, expresó.
Una vocación que comenzó en la infancia
La historia de Micaela con el manejo del fuego comenzó mucho antes de su ingreso formal a Defensa Civil. Desde pequeña convivió con ese mundo a través de su familia.
“Mi papá trabajó más de 20 años en incendios forestales y fue coordinador del Servicio Nacional de Manejo del Fuego. Daba cursos y capacitaciones, y desde chica me llevaba a los cuarteles. Crecí viendo ese trabajo y siempre supe que quería estar acá”, recordó.
Su camino hacia la brigada fue largo y sostenido. Comenzó a realizar el curso de brigadista en 2019 y volvió a intentarlo cada vez que se dictó. Paralelamente continuó formándose de manera independiente, realizando capacitaciones certificadas por la National Wildfire Coordinating Group de Estados Unidos y sumando experiencia como aspirante durante un año en el cuartel de Bomberos Voluntarios de Toay. “Haber ingresado seis años después demuestra constancia y perseverancia. Siempre tuve claro que quería formar parte de este equipo”, afirmó.
Trabajo en equipo y aprendizaje en la primera temporada
Durante su primera temporada operativa, Mosiejchuk destacó la experiencia de trabajar junto a brigadistas con años de trayectoria y el valor del trabajo colectivo. “Desde el primer momento me encontré con un equipo con mucha experiencia. En una brigada nadie trabaja solo, dependemos unos de otros para cuidarnos y poder trabajar de manera segura”, explicó. La joven señaló que una de las principales enseñanzas de esta etapa fue comprender la importancia de la coordinación y la toma de decisiones en situaciones de emergencia. “Cada intervención implica responsabilidad. Aprendí a escuchar a quienes tienen más experiencia y a entender que cada decisión en una emergencia cuenta”, señaló.
Más allá del fuego
Una de las experiencias que más la marcó ocurrió recientemente durante el temporal de lluvia y viento que afectó a la capital pampeana, cuando las brigadas debieron intervenir para despejar calles y retirar árboles caídos. “El viento fue muy fuerte y generó situaciones de riesgo en distintos lugares. Fue un trabajo intenso, pero también un momento donde se vio muy fuerte el trabajo en equipo. Cada uno sabía qué tenía que hacer y todos estábamos enfocados en lo mismo: prevenir riesgos y ayudar”, relató. Para Micaela, esa experiencia refleja la verdadera dimensión del trabajo brigadista. “No es solamente combatir incendios forestales. También es estar presentes cuando la comunidad lo necesita, en cualquier emergencia”.
Un mensaje para las congéneres
En el Día Internacional de la Mujer, Micaela también compartió un mensaje para quienes están pensando en desarrollarse en ámbitos históricamente masculinizados. “Les diría que se animen. Durante mucho tiempo se pensó que ciertos trabajos eran solo para hombres, pero hoy sabemos que las mujeres también tenemos la capacidad, la preparación y la vocación para desempeñarnos en estos espacios”, expresó. Para ella, formar parte del Sistema Provincial de Manejo del Fuego es una oportunidad de crecimiento profesional y de servicio a la comunidad. “Ser brigadista es un trabajo exigente, pero también muy gratificante. En mi caso es un orgullo poder formar parte de la brigada y ojalá que esto también sirva para que otras mujeres se animen a formarse y seguir este camino si sienten la vocación”, concluyó.













