Las políticas nacionales llevaron a gran parte de la sociedad a endeudarse y recurrir a diferentes métodos para llegar a cubrir sus necesidades básicas. Ante ello, el flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, no solo no se hizo cargo del fracaso económico impulsado desde Casa Rosada sino que culpó a los millones de argentinos y argentinas por «llevar sus tarjetas al límite».
Lejos de una autocrítica por la fuerte recesión económica, la pérdida del poder adquisitivo, una alta inflación que no se refleja con los números del INDEC y el sostenido aumento en productos y servicios básicos, Ravier expresó públicamente que muchas personas no tiene planificación financiera y que, por ello, la ciudadanía incurre en gastos por encima de sus posibilidades.
Aún sin explicar gastos de campaña y siendo investigado junto a integrantes de la Fundación Faro por posibles hechos de corrupción, quien fuera candidato a diputado nacional por La Pampa sostuvo que «la gente misma se expone a riesgos de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones».
Básicamente, Adrián Ravier culpó a la gente por tratar de llegar a fin de mes -pagando impuestos, servicios o simplemente intentando llevar un plato de comida a sus familias-, demostrando no solo falta de sensibilidad con quienes no tiene las mismas posibilidades que un pequeño sector de la sociedad sino también un notable desconocimiento de los que a diario viven millones de personas en una Argentina sin rumbo.












