Luego de los comicios para elegir autoridades en la UTELPa, la Lista Celeste Violeta «La 23 de Mayo» conducirá el gremio docente hasta 2030.
El triunfo más observado fue en Santa Rosa, la única seccional con competencia real, donde la oposición reconoció rápidamente el resultado. «Ahora empieza otra etapa: la de la gestión», sostuvieron desde la lista triunfadora.
La Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación de La Pampa renovó la semana pasada su conducción para el período 2026–2030. Con una participación cercana al 70%, la Lista Celeste Violeta se impuso en toda la provincia y quedó a cargo de 16 de las 17 seccionales. Claudia Calderón será la nueva secretaria General; la acompañan
Omar Fuentes como Adjunto y Miriam Medero en la secretaría Gremial.
Todas las miradas estaban puestas en Santa Rosa, la seccional más grande y la única donde la elección se disputaba voto a voto. Ahí la Celeste-Violeta obtuvo alrededor del 61% de los sufragios y Miriam Medero y Carlos Urmente quedaron ratificados al frente de la conducción capitalina.
En General Acha, la seccional conducida por una agrupación opositora, el resultado al Secretariado Provincial también favoreció a la Celeste Violeta, que además se quedó con la terna de representación docente ante el Instituto de Seguridad Social.
«El dato político más relevante no es solo la magnitud del triunfo, sino cómo cerró. Al terminar la jornada, la propia oposición, aún antes de que se comenzaran a conocerse los datos oficiales, reconoció y felicitó a las autoridades electas. Esa aceptación, sumada a que la Justicia ya había ratificado en su momento la transparencia del proceso de la seccional, deja atrás definitivamente el capítulo de las denuncias que habían marcado la elección anterior. La discusión sobre la legitimidad quedó saldada donde tenía que saldarse: en las urnas, mesa por mesa, con fiscales de todas las listas», consideraron desde la Agrupación.
«Cada mesa fue una expresión de democracia, participación y transparencia», señaló Calderón tras conocerse los resultados. Y evitó leer el número como un final: «Recibimos este resultado como lo que es, un mandato y una responsabilidad, no un punto de llegada. La confianza de las bases se renueva todos los días».
«Esa idea, el mandato como punto de partida, ordena lo que viene. La conducción que asume no hereda un escenario cómodo: el salario docente sigue siendo insuficiente y perder tiempo pedagógico se volvió parte de la rutina en las escuelas. La apuesta no es negar ese diagnóstico sino trabajarlo desde donde el sindicato puede incidir: la mesa
paritaria, la relación con el Ministerio, la organización de las bases. Sobre esa plataforma se ordena la agenda de los próximos cuatro años. Recuperar el valor del trabajo docente: salario, condiciones, el tiempo para enseñar y la autoridad pedagógica. Un sindicato que cuida la salud laboral de quien educa, en su dimensión física, mental y
emocional. Desburocratizar la tarea para devolverle a la docente el tiempo que hoy se le va en trámites. Defender la carrera docente y la formación gratuita como derecho. Y sostener la autonomía sindical: un gremio que decide con el mandato de sus bases, que se planta cuando hay que plantarse, y acuerda cuando es lo conveniente», agregaron. En palabras de Calderón: “autónomos, pero no neutrales”.
«Queda, además, un gesto hacia adentro. Buena parte de la docencia santarroseña votó distinto, y la conducción no debe olvidarlo. Representar también a quienes no la eligieron es parte del mandato que asume. La escuela pública pampeana se sostiene entre todas y todos: ese es el punto de encuentro por encima de los sectores», consideraron desde la Celeste Violeta.
«El jueves terminó una etapa. La que empieza no se mide en votos sino en respuestas. Para eso, para conquistarlas, sostenerlas y no soltarlas nunca, también está un sindicato», concluyeron.












