Las políticas nacionales siguen hundiendo al empresariado argentino. En un país donde solo unos pocos se benefician, principalmente extranjeros y amigos de los funcionarios de turno, las pymes cierran sus puertas generando desempleo, pluriempleo y trabajo informal.
Nación solo muestra superávit fiscal como logro, aunque lo hace producto de recaudar impuestos y no cumplir con las obligaciones correspondientes. La baja de inflación no se refleja en el poder de compra de la gente, que cada vez se alimenta peor, no cumple con el pago de servicios y se endeuda con bancos, billeteras virtuales y prestamistas.
Un informe de FUNDAR (con datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo) indica que son 30.633 las empresas que cerraron en dos años y medio, la peor caída en los primeros 30 meses de cualquier gobierno en la historia argentina.
Otro dato importante, que refleja el momento que atraviesa Argentina, es que con relación a mayo de 2025,la cantidad de firmas se redujo en 16.560, una baja del 3,3%. Esta última medición eleva a 27 la cantidad de caídas interanuales consecutivas, es decir que hace más de dos años que, mes tras mes, hay menos empresas que doce meses atrás.
En términos absolutos, la cantidad total de empresas en Argentina se ubicó en 481.724 en mayo de este año. Ese número está muy por debajo del máximo histórico de la serie, alcanzado en febrero de 2012 con 540.282 firmas, y también es inferior al registro de noviembre de 2023, cuando había 512.357 empresas.












